Cine Colombiano

Cine Colombiano
Muchas de las peliculas se han internacionalizado debido a su drama y la realidad mostrada.

lunes, 25 de octubre de 2010

EL CINE EN COLOMBIA




Colombia es un país que tiene vocación cinematográfica desde sus inicios. La pasión de hacer películas ha sido el principal motor de directores y productores, más fuerte que las dificultades económicas que se han presentado para realizarlas.



Además de la belleza y diversidad de paisajes que hospeda Colombia, el país cuenta con directores que han logrado hacer producciones de calidad, muchas veces con bajos presupuestos.




En 1895 se proyectó la primera película en Colombia, solo dos años después de la aparición del Cinematógrafo. Los hermanos Di Doménico, propietarios del Salón Olympia, crearon en 1912 la primera sala dedicada exclusivamente a la exhibición de películas y ayudaron a la realización de El drama del quince de Octubre (1915), primer documental que relataría el asesinato del general Rafael Uribe Uribe.

Los primeros largometrajes de cine sonoro producidos en Colombia se estrenaron en el primer quinquenio de la década del 40; Flores del Valle (1941), Allá en el trapiche (1943), Bambucos y corazones (1945) y El sereno de Bogotá (1945) son algunos de ellos. Ante la falta de oportunidades comerciales y la falta de apoyo estatal las empresas quebraron y sólo hasta la década del 50 habría nuevos productores dispuestos a arriesgarse a realizar otros títulos.

En los últimos años hemos visto un creciente número de estrenos, llegando en 2008 a 13 en un mismo año, una cifra nunca antes vista. El rey, Soñar no cuesta nada, Paraíso Travel, Satanás, Bluff, entre otras, son algunas de las cintas más recordadas; El colombian dream y PVC-1 las más experimentales técnica y narrativamente; María llena eres de gracia y Al final del espectro.

Psicoanálisis, cine y filosofía


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La clase pasada se inició reiterando las diferencias entre las perspectivas formalistas y realistas del cine. La primera hace énfasis en cómo la imagen refleja y reproduce fielmente a la realidad, mientras la última se concentra en el montaje, las técnicas e innovaciones para la manipulación de la imagen con tal de buscar una autonomía como arte particular. Luego, los teóricos del cine introducirán una nueva perspectiva, una nueva forma de entender y analizar el cine: la aproximación psicoanalítica. Esto significa ver al cine como un síntoma del individuo, desentrañar la psique del creador y descubrir los elementos del inconsciente que influyen en cómo se edita y presenta la imagen así como la construcción y desarrollo de los personajes. Una forma original de considerar la genialidad de las obras fílmicas sería recordando las exposiciones de Jung sobre cómo un gran autor es capaz de traducir y articular en un lenguaje universal los contenidos del inconsciente colectivo.

Luego Víctor planteó la siguiente interrogante: ¿Qué hace al cine especial como objeto psicoanalítico por excelencia?, ¿Qué lo privilegia? Me atrevo a esbozar como una respuesta, que lo especial del cine reside en la particularidad del objeto. No es un objeto físico ni una palabra estática, es una pieza completa en sí misma, un conjunto eventos, escenarios y personajes que constituyen un universo, un mundo real en sí mismo abierto a diversas posibilidades de interpretación por parte de los espectadores dentro de su finitud. Un espectador, al tratar de analizar una película tratando de descubrir las motivaciones o intenciones encubiertas de personajes que expliquen su modo de actuar, al mismo tiempo se está analizando a sí mismo. Esta característica le da una profundidad que las otras manifestaciones artísticas no pueden lograr del mismo modo o con la misma facilidad.

Es posible encontrar en el cine, según Víctor, la realidad virgen, en su pureza, libre de la mediación humana que la puede “contaminar”. Se encuentra una mayor apertura, se ven más cosas y se amplia la percepción más que restringirla por la obsesión humana por congelar la realidad (a menos que sea un producto de hipertrofia realista). Aunque los autores de la película seleccionen y manipulen determinados objetos como sostenía Beto, siguen siendo presentados en su pureza y conexión con la realidad como replicaba Víctor. La imagen en una película se encuentra liberada del mero lenguaje verbal y es posible llegar a pensar y hablar con imágenes, imágenes que traspasan las restricciones de una sola lengua. Por lo tanto, me atrevo a afirmar que el cine es una técnica revolucionaria al facilitar el pensamiento en imágenes más que con palabras y su genialidad consiste en que es un medio más accesible de lo que pueden ser otros. Un individuo es capaz de observar y contemplar a realidad presentada en una película aunque no sepa leer o escribir, en algunos casos las imágenes tiene una autonomía y un poder comunicativo capaces de volver al lenguaje hablado como un elemento secundario, accesorio, o incluso ausente.

No es cuestión de someter a la realidad, sino de devolver a la realidad en su pureza, libre de corrupción humana, para asombrarse con componentes y nuevas perspectivas antes ignoradas y evocar nuevamente contenidos que no pasaron por el umbral de la consciencia. Al igual que releyendo una obra literaria, volviendo a ver la misma película, se descubren nuevos elementos antes desapercibidos y surgen espontáneamente nuevas interpretaciones y asociaciones imprevistas que iluminan situaciones oscuras, siendo la diferencia con la literatura, que este fenómeno se produce con mayor rapidez.

No obstante, al convertirse el cine en una industria popular, cabe plantearse hasta qué punto ha perdido su sentido artístico para convertirse sólo en una máquina productora de películas comerciales. El papel crucial de la rentabilidad para lograr a viabilidad de la producción de una película puede limitar las originales intenciones del autor de ésta y considerar criterios que transformen radicalmente su obra con tal de ser más comerciales y atractivas para la industria fílmica, incluso se puede caer en la emulación de “recetas” seguras y estereotipos para no arriesgar demasiado luego de lo invertido en su producción.

Otro tema tratado en la sesión, fue la del verdadero autor de la obra y Víctor insistía en lo siguiente: ¿Qué tan relevante es saber quién es en definitiva el autor? Más allá de si es o no del director o del guionista, puede resultar más relevante plantearse preguntas sobre la obre en sí misma y las varias interpretaciones que se pueden generar, independientemente del esfuerzo colectivo o aportes individuales que se necesitaron para su creación. Como decía Víctor: Toda obra de arte implica un autor, pero como expresión cultural, ¿qué tanto importa esforzarse por saber quién es realmente el autor?

Por lo tanto, resultaría más pertinente buscar la voz del inconciente colectivo y cómo en ese trabajo en conjunto se articula una forma especial de expresar los contenidos colectivos, ya sean de angustia, miedo, pasión, inquietud, emoción, etc. Incluso buscar el fenómeno artístico en los efectos que produce en los espectadores, y cómo participan de esta obra para el propio entendimiento y un conocimiento más profundo del mundo y de su psique.

El cine no se limita a lo que el autor quisiera expresar o transmitir de su propia experiencia y de los sentimientos y sensaciones que busca intencionadamente crear en los espectadores, sino en la infinidad de reacciones y asociaciones psíquicas que se producen inesperadamente. Muchas obras de cine han sido capaces y tienen el potencial de devenir en mitos populares y referencias culturales que se conocen generalmente. Muchos personajes también se erigen como modelos y reconfiguran arquetipos antiguos que se adaptan según las generaciones. Creo que este potencial mítico con el que cuenta el cine, traspasa a las capacidades que pueden tener actualmente otras artes, no sólo por su popularidad sino por la facilidad que tienen para transmitirse y reproducir temas y preocupaciones contemporáneos.

Finalmente, creo que la verosimilitud es un elemento que puede utilizar el cine con mayor habilidad para lograr una participación de los espectadores. Ya sean que ocurran hechos casi imposibles o actúen personajes fantásticos, existe la posibilidad de que la obra del cine en el conjunto que la forma en sí misma sea creíble, que existe cierta lógica o dinámica implícita que permita asociar elementos, aunque sea de formas innovadoras, y evite una completa arbitrariedad en la representación de lo que se busca expresar y la interpretación de un sentido que se espera encontrar al no hallarse desconectada de la realidad.

EL CINE





Etimológicamente, la palabra cinematografía fue un neologismo creado a finales del siglo XIX compuesto a partir de dos palabras griegas. Por un lado κινή (kiné), que significa "movimiento" (ver, entre otras, "cinético", "cinética", "kinesiología", "cineteca"); y por otro de γραφóς (grafós). Con ello se intentaba definir el concepto de "imagen en movimiento".

Como forma de narrar historias o acontecimientos, el cine es un arte, y comúnmente, considerando las seis artes del mundo clásico, se lo denomina séptimo arte. No obstante, debido a la diversidad de películas y a la libertad de creación, es difícil definir lo que es el cine hoy. Sin embargo, las creaciones cinematográficas que se ocupan de la narrativa, montaje, guionismo, y que en la mayoría de los casos consideran al director como el verdadero autor, son consideradas manifestaciones artísticas, o cine arte (cine de arte). Por otra parte, a la creación documental o periodística se la clasifica según su género. A pesar de esto, y por la participación en documentales y filmes periodísticos de personal con visión propia, única y posiblemente artística (directores, fotógrafos y camarógrafos, entre otros), es muy difícil delimitar la calidad artística de una producción cinematográfica. La industria cinematográfica se ha convertido en un negocio importante en lugares como Hollywood y Bombay (el denominado "Bollywood"; un vocabulario básico de términos relacionados con el cine asiático).
La historia del cine comienza el 28 de diciembre de 1895, fecha en la que los hermanos Lumière proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon, la demolición de un muro, la llegada de un tren, y un barco saliendo del puerto.

El éxito de este invento fue inmediato, no sólo en Francia, sino también en toda Europa y América del Norte. En un año los hermanos Lumière creaban más de 500 películas, marcadas por la ausencia de actores y los decorados naturales, la brevedad, la ausencia de montaje y la posición fija de la cámara. Pero los espectadores acabaron aburriéndose por lo monótono de las tomas. Y fue George Méliès quien profundizó por primera vez en el hecho de contar historias ficticias y quien comenzó a desarrollar las nuevas técnicas cinematográficas, sobre todo en 1902 con "Viaje a la luna" y en 1904 con "Viaje a través de lo imposible", aplicando la técnica teatral ante la cámara y creando los primeros efectos especiales y la ciencia-ficción filmada. A partir de entonces la cinematografía no hizo más que mejorar y surgieron grandes directores como Ernst Lubitsch, Alfred Hitchcock, Fritz Lang, o Charles Chaplin que mantuvieron en constante evolución la técnica hasta que en 1927 se estrena la primera película con sonido El cantante de jazz, a partir de la cual el cine tal y como se conocía dejo de existir y se impusieron guiones más complejos que se alejaban de los estereotipados personajes que la época muda había creado.

Fue en ese mismo año 1927 cuando la Paramount Pictures crea la técnica cinematográfica conocida como doblaje.

Al cabo de los años la técnica permitió la incorporación del color, llegando en 1935 con "La feria de las vanidades" de Rouben Mamoulian, aunque artísticamente consiguió su máxima plenitud en 1939 con "Lo que el viento se llevó". El color tardó más en ser adoptado por el cine. El público era relativamente indiferente a la fotografía en color opuestamente al blanco y negro. Pero al mejorar los procesos de registro del color y disminuir los costes frente al blanco y negro, más películas se filmaron en color.

Asegurando su lugar en sucesión al cine clásico como por su proximidad al postmodernismo.